Estudiantes crean fachada de cobogós trenzados con Rhinoceros.

Como parte de la construcción de la expansión del Consulado General de Portugal en Rio de Janeiro, surgió la invitación del arquitecto Pedro Campos Costa a los alumnos del DAU/ PAC- Rio, para crear una pieza de cobogó que luego sería instalada en la fachada del edificio.

El desafío era crear un diseño atractivo contemporáneo que al mismo tiempo se remontara a la tradición portuguesa con el cobogó; éste es un elemento creado en Brasil en la década de 1920 y más tarde difundido por Lucio Costa en sus referencias sutiles a la arquitectura colonial, transformándose en un elemento compositivo presente en la estética de la arquitectura del movimiento moderno brasileño.

El taller animó a los alumnos a ensayar y mezclar técnicas constructivas tradicionales distintas con lo último en diseño paramétrico y fabricación digital. Para esto último utilizaron el programa de modelado 3D Rhinoceros, su plug-in Grasshopper y un simulador ambiental conocido como Ladybug/ Honneybee para verificar las sombras que producían sus diseños.

El taller animó a los alumnos a ensayar y mezclar técnicas constructivas tradicionales distintas con lo último en diseño paramétrico y fabricación digital.

Una vez finalizado el taller, en los meses subsiguientes, los moldes de las piezas en escala 1:1 fueron producidos en el laboratorio de fabricación digital del DAU/ PUC- Rio y armados en obra.

La casa Cobogó del arquitecto Marcio Kogan es un ejemplo de lo actual que se mantiene este material y la atmósfera que genera, haciendo una construcción de la propia luz.

Los cobogós fueron hechos de cemento y ladrillo en sus inicios, y luego pasaron a ser producidos también en cerámica y en otros materiales.

El diseño ganador, apodado como la “trenza” fue inspirado en el tradicional arte del tejido portugués. Los estudiantes primero crearon una pieza basada en la cruz portuguesa y el patrón del trenzado se obtuvo a partir de la composición de dos piezas. Con la evolución del diseño, el equipo desarrollo una segunda pieza que introduciría un nudo en el patrón. La geometría original posteriormente fue optimizada para cumplir con los requisitos estructurales.

A pesar de la permeabilidad visual, los cobogós, otorgan cierta privacidad al usuario. Fueron hechos de cemento y ladrillo en sus inicios, y luego pasaron a ser producidos también en cerámica y en otros materiales.

La fachada construida fue el resultado de un taller realizado en la PUC-Rio entre el 18 de agosto y el 3 de septiembre de 2016.

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