ILUMINA, Una alucinante escultura de luz y sonido que brilla con las emociones

El arte y la tecnología son dos rostros de la creatividad humana, dos que además se encuentran estrechamente relacionados, a pesar de las diferencias que en apariencia tienen entre sí. Aquello que hace el arte en no pocas ocasiones se ha logrado gracias a un desarrollo técnico específico, una tecnología cuya existencia permite al artista hacer o dejar de hacer determinada obra. Sí, lo condiciona, pero posiblemente también lo incita a trascender esas limitaciones.

En este sentido, la relación entre una y otra actividad humana podría encontrarse en prácticamente cualquier época, pero sin duda es en tiempos recientes cuando la tecnología posee una presencia, tan persistente, de algún modo tan ineludible, que el arte se ha encargado de incorporarla a sus procesos, tanto como un recurso, un instrumento, como parte del examen de la realidad contemporánea, cuando muchas de nuestras prácticas e interacciones pasan casi necesariamente por un dispositivo tecnológico.

En la actualidad cada vez es más complejo alcanzar grados altos de consciencia, y crear una comunidad sin estar al margen de la tecnología, aún más de la mano con la tecnología o ayudándonos de ella como una herramienta para mejorar nuestras habilidades sensitivas. En la misma medida en la que dependemos de la tecnología para sobrevivir, ésta se ha hecho parte de nuestra vida, incluso en sus recovecos más espirituales y hasta trascendentales.

 El arte, ahora más que nunca, demanda ser un vehículo para explorar diferentes estados que nos acerquen a las dimensiones de lo infinito

Ilumina es una instalación creada por el artista Pablo González Vargas, que a través de una profunda exploración con el poder de la interconectividad, propone un método para mejorar el campo de energía del planeta. Pablo González creo una majestuosa escultura interactiva de luz y sonido que se activa mediante el estado emocional de las personas, generando un hermoso espectáculo luminoso y un paisaje sonoro en donde los participantes entran en un estado de coherencia y profunda armonía con ellos mismos y entre sí.

Ilumina es una una pieza de metal monumental,  completada con aluminio y luces LED que en conjunto forman una pieza arquitectónica llena de armonía. La pieza de arte combina la tecnología con un diseño de antigua sabiduría.

Ilumina tiene una programación que responde a estímulos externos siendo capaz de brillar más mientras más “coherente” sea el grupo al que aloja, generando una experiencia compartida única.

Descrita como una experiencia visual estremecedora, y los voluntarios que participan en el ejercicio de la inmersión meditativa de tres minutos de duración, son transportados a un estado de coherencia y profunda armonía con ellos mismos, con sus compañeros participantes y con el cosmos a través de una fusión patentada de tecnología moderna y arte transpersonal.

 

http://www.studioseed.net/services/

 

Los sensores biométricos se conectan a los lóbulos de los oídos de cada participante, lo que mide su estado único de coherencia y los promedia juntos. Así es como el diseño de iluminación y los paisajes sonoros en movimiento responden a un algoritmo único, producto de HeartMath que utiliza sensores biométricos para el autoentrenamiento personal en la regulación de los estados emocionales donde la escultura se vuelve más brillante en la medida en que los usuarios experimentan con sus emociones.

 

El equipo para crear Ilumina incluyó cerca de 20 personas de diferentes disciplinas y aportaciones. Hubo un gran equipo de diseño industrial que le dio forma al modelo exacto que se llevó a la fabricación. 

 

Marco Kalach trabajó con un taller experto en la fabricación, porque como es una instalación de uso público en eventos particulares, se tenía que cumplir con todas las normas, regulaciones estructurales y con códigos de protección. La productora ejecutiva del proyecto fue Gaby Vargas, quién se encargó del expertise en HeartMath, y se sumaron músicos e ingenieros de audio mexicanos para hacer la experiencia de 360 grados de sonido inmersivo, liderados por Billy Mendez. Y el equipo de iluminación, dirigido por Paolo Montiel, coordinó toda la programación y diseño de iluminación que hace simbiosis con el audio.

 

Fue en Burning Man del 2012, donde Pablo González Vargas creó un art car llamado Mayan Warrior: un proyecto de luminiscencia y un audio espectacular donde se exponen piezas del artista Alex Grey y performances musicales de artistas élite de México y todo el mundo.

 

En la penúltima edición de Burning Man, Pablo González y su equipo decidieron ir un paso más allá de la gran propuesta que es Mayan Warrior, al presentar Ilumina, esta pieza de geometría sagrada que irradia no sólo luz sino una sacralidad algorítmica, tan mística como hipnótica. Los casi 12 metros de altura iluminaron el desierto de Nevada en el festival Burning Man 2017y los usuarios lograron entrar en un estado mental cargado de concentración y caracterizado por una completa absorción, un maravilloso momento de perdida de la noción del espacio-tiempo.

Se espera que más adelante existan réplicas de estas esculturas, para que puedan llegar a nuevas locaciones alrededor del mundo, y podamos experimentar este asombroso espectáculo de luz y el paisaje sonoro que nos conecta con el misticismo profundo que hay en nosotros mismos y que resalta la interconectividad de nuestro planeta con los campos de energía global.

Si quieres saber más sobre este precioso proyecto de Ilumina o sobre el artista creador y aliados, ingresa a sus redes sociales:

Ilumina Art Installation

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