Programación para niños

Desde SEEDstudio creemos que sin lugar a dudas la programación estará presente en la educación del mañana, tal como lo esta el inglés ahora mismo desde más o menos los 7 años de edad, como un pilar educativo más entre las matemáticas, las artes y los idiomas. Y no es para preparar a los jóvenes a las demandas de una economía tecnológica, -que también-, sino por las habilidades cognitivas que se adquieren al trabajar con instrucciones que les permitan desenvolverse en un mundo cada vez más tecnológico. Un programador no ve el mundo como una persona que no conoce sobre programación, no se plantea las mismas preguntas o no se conforma con llegar a un resultado, sino que busca los mejores caminos y los más cortos para solucionar un problema.  Esto es, pensar en términos de proceso y de sistemas, no de resultado. Pensar computacionalmente.

 

Porqué enseñar a programar a los niños

No se pretende convertir a los niños en informáticos, así como tampoco se pretente que un niño al estudiar inglés sea un linguista o profesor de inglés, ni se reduce a memorizar una sintaxis o procesos que resuelven problemas concretos. Se trata de enseñar cómo controlar las herramientas o los recursos para encontrar nuevas soluciones (o nuevas herramientas o nuevos recursos), es decir, métodos para resolver problemas de manera eficiente. Lo que importa no es el problema, si no la metodología. Esto es aplicable a los problemas cotidianos del día a día. Todo proceso puede entenderse como un algoritmo, o una secuencia de pasos internos, y ahí entra el análisis, planificar una solución y ejecutarla para validar su funcionamiento. Aprender a programar lleva a usar un método científico que aborde tanto el todo como las partes de manera organizada y estructurada, y estas habilidades son un recurso imprescindible para adaptarse a un mundo cada vez más complejo que requiere de soluciones más sofisticadas.

Es espantósamente negligente seguir con un modelo educativo que se base en aprender mecánicamente y de memoria lo que se puede resolver con unos pocos gestos de la mano y acceso a internet en cualquier dispositivo. En primer lugar, hay que tratar a los jóvenes como creadores de contenido, no como consumidores. Si se les da el papel de protagonistas o de autores, a parte de hacer que disfruten, los llevamos a participar en el desarrollo de nuevas ideas, en lugar de ser espectadores del pasado. Para esto se requiere de muchas habilidades distintas: se necesita aprender a informarse bien y a cómo conectar o relacionar la información para conocer el estado actual de la materia en cuestión; se necesita aprender a analizar, haciéndose las preguntas adecuadas y cuestionarse lo preestablecido, así como a descomponer las partes y comprenderlas en conjunto; se necesita fomentar no solo el razonamiento sistémico que conduce a una solución, sino también la creatividad, el pensamiento divergente, y la confianza para ofrecer ideas o soluciones alternativas producto del pensamiento individual; se necesita aprender a gestionar la complejidad (muchos elementos y muchas interacciones entre elementos) y la incertidumbre, de manera organizada, estructurada y ecológica (haciendo más con menos); y se necesita aprender a autoevaluarse, a reconocer los componentes objetivos y a ser autocrítico, para garantizar la validez o mejora de una metodología o de una proceso o de una idea o de sí mismo.

No esperes a que en la escuela le enseñe a programar !

Todas estas habilidades las da la programación porque son necesarias para controlar las herramientas con las que se programa. Por suerte, la programación como recurso educativo no es algo nuevo, no hace falta esperar a que los dinosaurios de los sistemas educativos de cada país lo implementen en cada uno de sus núcleos, sino que hay muchas alternativas por internet. Aunque nos centramos en programación para niños, es una actividad valiosa para cualquier edad, que mejora la lógica y la gestión de la información, además de servir como entretenimiento y tener aplicaciones reales en proyectos personales o profesionales. Por ende es muy recomendable para todo el mundo echar un vistazo y pensar si tiene alguna implicación con un interés personal, a veces de una pequeña búsqueda se encuentra una gran pasión.

Para los padres, es probable que en su localidad haya talleres, cursos de verano o actividades extraescolares que enseñen a programar a sus hijos. Además existen multitud de libros, canales didácticos en vídeo y tutoriales gratuitos, pero por supuesto es más pragmático tener a una persona al lado que guíe en el dirección apropiada continuamente. Este contenido suele centrarse en el uso de algún software diseñado para que los más jóvenes aprendan a programar, o involucrando la edición de juegos como Minecraft para estimular el interés de los niños (o no tan niños). Con esto quiero decir que han sido preparados para trabajar en un entorno agradable y fácil de tratar, muy lejos de la apatía inicial que puede producir la forma clásica de programar usando líneas y líneas de texto. Cuando en lugar de programar escribiendo código se hace usando elementos gráficos, se llama programación visual. El más usado de este tipo es Scratch, desarrollado por el MIT y ofrecido de manera gratuita, cuenta a día de hoy con 21 millones de proyectos compartidos en su comunidad. Permite desarrollar contenido interactivo como historias, animaciones y juegos usando una interfaz gráfica con bloques o piezas con las que construir las instrucciones. Se puede ejecutar en cualquier navegador y también existe aplicación para escritorio o tabletas. Aquí tienes un ejemplo.

Otro software gratuito que incluye programación visual, desarrollado por Microsoft, es Kodu. Está diseñado para que niños sin experiencia en programación o diseño creen juegos para PC y XBox. Permite diseñar mundos en 3d a la vez que se aprende de álgebra, geometría y gestión de datos.

 

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Por otro lado tenemos a Alice, un entorno de programación 3d libre y de código abierto, diseñado para enseñar programación orientada a objetos y eventos. También usa un editor gráfico donde se arrastran y sueltan las piezas de instrucciones con las que crear animaciones, historias interactivas o pequeños juegos.

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Otro entorno de programación gratuito y de código abierto es Processing, o su versión moderna P5.js. Es un proyecto originado en el MIT con el propósito de acercar la programación a artistas, diseñadores, educadores y principiantes. Processing está basado en el lenguaje Java y P5 en JavaScript, lo que lo hace compatible con las páginas web de hoy en día. Permite realizar arte visual, animaciones para web, algoritmos generativos, minijuegos y otras aplicaciones, directamente en web o desde escritorio. Ambos entornos crean un lienzo y atajos para dibujar o pintar formas de manera fácil y cómoda, haciendo que el usuario solo tenga que preocuparse por la creatividad. También cuenta con una comunidad activa donde compartir nuestros bocetos y ayudar a resolver dudas. Aquí tienes un ejemplo.

Otra herramienta que tiene sus raíces en el MIT es LegoMindstorms, uno de los juegos más populares de la historia tiene su versión para introducir a los jóvenes en la programación, en este caso desde la robótica. Se trata de combinar las piezas de Lego con motores y sensores para crear robots o inventos que son programados mediante comandos y controlados con cualquier dispositivo.

También se puede entrar en programación desde la electrónica gracias a Arduino, una plataforma de creación de prototipos electrónicos de código abierto. Permite diseñar placas de circuitos impresos y programarlas en su propio entorno de desarrollo. No es el mejor lenguaje para empezar a programar, pero se centran en facilitar la creación de todo tipo de invenciones relacionados con la electrónica, como agentes autónomos (robots), controlar otros dispositivos, jugar con leds, interactuar con otros software o hardware, casi cualquier cosa. Ten cuidado si decides enseñar a tus hijos esta herramienta, puede que les de por inventar cosas que no sabías que necesitabas o bien que se fugen a la luna con la nave que han desarrollado.

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